Relato de una universitaria.

Relato de una universitaria.

by March 19, 2012 0 comments 868 views

Era mi primer día en la Universidad, también lo era, para todos los que en ese salón estábamos…: muchos chiquilines haciendo “facha”(pavoneándose cual pavos reales mostrando su plumaje de colores) y muchas chiquilinas como yo, timoratas, inseguras, inquietas y excitadas.-

De entre todos mis compañeros se destacaba uno que no era un chico, era un hombre…; después, con el correr de los días, supe que tenía cincuenta años; que era solo, pues no tenía familia, que vivía en una pensión, que era jefe de comercialización en la empresa importadora-exportadora donde trabajaba, que recomenzaba sus estudios, varias veces abandonados y reiniciados por fuerza de las circunstancias; que no era católico… y que tenía para conmigo “algunas intenciones” de conquista.-

Yo, que siempre preferí la compañía de personas mayores a la de los muchachitos de mi edad, fuí acercándome cada día más a él, ya que los alumnos mas jóvenes, si bien no lo apartaban del grupo, tampoco lo aceptaban abiertamente como uno de nuestros pares.-

Fué así que poco a poco, fuimos haciéndonos mas “compinches”…, preparábamos entre ambos los trabajos prácticos que teníamos como tareas, estudiábamos juntos para los exámenes parciales primero y finales luego; paseábamos por la ciudad en nuestros ratos libres, ibamos al cine, al teatro, a algún recital, nos hicimos habitues en una peña de cantores de tango y folklore; compartíamos algún café, algún desayuno, algún almuerzo o alguna cena…, pero nunca compartimos una cama.-

Muchos, en la peña y en el curso, creían que éramos pareja; las otras chicas de la Facultad, no podían creer que a pesar de tanta afinidad, nunca habíamos tenido sexo…- Y a decir verdad, yo tampoco, me costaba creer que jamás se me insinuara, que jamás intentara siquiera, rozarme la cola o los senos, que nunca hubiera intentado besarme en los labios (solo lo hacía en las mejillas cuando se despedía de mí).- Todas esas cosas, me tenían mas que desconcertada, ¿como era posible que este hombre, al que incluso me insinuara varias veces, nunca demostrara interés en acostarse conmigo?.- Nunca se lo pregunté; tampoco nunca demostró tendencias homosexuales, me constaba que le gustaban las mujeres…, por eso un día, ya próxima la finalización del cuatrimestre y en plena época de exámenes, lo invité a cenar en mi casa.-

Yo no soy buena cocinera; en verdad, no soy cocinera, no sé cocinar; pero me la jugué y recurriendo al auxilio de una rotisería del barrio, preparé una hermosa velada, con una mesa bien dispuesta, en un ambiente íntimo y acogedor…, para mis adentros pensaba: “Si no me lo voltéo hoy, no me lo podré voltear nunca mas…-”

Y el que me volteó fue él, pues después de la cena; a la que se presentó impecablemente vestido con traje con chaleco y camisa y corbata de seda, en una combinación espectacular…; tomando nuevamente el ramo de rosas rojas que me obsequió me dijo:

ÉL:- “¿Conocés el significado del color de las flores?”.-

YO:- “No.-”

ÉL:- “Pues es muy simple, las rosas blancas significan AMISTAD; las rosas rosas, CARIÑO; las rosas amarillas DESPRECIO; las rosas rojas PASIÓN y las rosas púrpuras como éstas AMOR SINCERO…-”

Emocionada, me acerqué a él e intenté besarlo (estaba confesando su amor por mí); pero se apartó de mí y sacó de su bolsillo un estuche forrado en terciopelo rojo y me lo ofreció…-

Mientras yo lo abría y observaba un hermosísimo cintillo de diamantes blancos y un anillo esclavo de oro, me pidió:

EL:- “Ana…, te amo…, casate conmigo.- Por favor…aceptame.-”

Y yo, anonadada por el momento y encandilada por el fulgor del diamante, dije:

YO:- “Si Samuel, te acepto…-”

Tras lo cual, nos fundimos en un prolongado beso…-

Yo intenté entregarme a él, para lo cual, dejé que los breteles de mi vestido corrrieran desde mis hombros, por mis brazos, cayendo mi vestido negro al suelo y presentándome a su vista, completamente desnuda, pues ya les comenté antes que no soy muy afecta a usar ropa interior,, y tomándolo de la mano, pretendí que me siguiera al dormitorio, pero Samuel se resistió y me dijo:

EL:- “Ahora no, no tendré sexo contigo, solo nos entregaremos el uno al otro, después de casarnos.-”

Estaba total y absolutamente desconcertada…; este hombre no quería acostarse, pero quería casarse conmigo…- Y yo lo había aceptado.- La situación se había salido de madre sin que pudiera controlarla.- Había venido a Buenos Aires, buscando un título de abogada… y volvería a mi pueblo, durante el receso de invierno, con el título de “futura esposa de….Samuel”.-

Luego que Samuel, felicísimo por mi decisión, se retirara de mi departamento; en la soledad de mi cuarto, recapitulando todo lo ocurrido esa noche, caí en la cuenta del “soponcio” que esto le causaría a mi madre; entonces, bien valía la pena la locura que iba a cometer, pues si bien en alguna medida nuestra relación madre-hija, había mejorado algo todavía pesaban sobre mí, mis afanes de venganza para con ella, por la mala niñez y adolescencia que había sufrido a su lado, luego de la ausencia de mi padre.-

Al volver a mi pueblo y a mi casa, terminados los exámenes del primer cuatrimestre, (los que dicho sea de paso, aprobámos ambos con las mas altas notas de todo el curso), reuní a mi familia en una cena y les comuniqué la buena nueva, claro que solo les comenté lo principal, cuidándome mucho de dar demasiados detalles sobre mi futuro esposo, porque quería reservar “la sorpresa”, para el momento de las presentaciones… y fué así que evité comentar sobre su edad y sobre su religión.-

 

Mi madre, no hizo comentario alguno, encerrándose en un mutismo absoluto, pero que no obstante era demostración de su desaprobación, mi tía pretendió pasar por contenta, pero se notaba a la legua su desconcierto, mis hermanos intermedios ni se mosqueron, pero mi hermano mayor, no ocultó su ofuscación y reprochándome airadamente “esta nueva locura” y pretendiendo que confesara un presunto embarazo, se retiró luego de mi casa con su familia (él ya se había casado -de apuro- y tenía dos hijos pequeños).-

Mi Padrino, no salía de su asombro…- Se ofreció a llevarme a mi campo, y lo hizo, pero antes dejamos a su esposa en su casa, porque según le dijo, quería hablar a solas conmigo.-

En el camino, me reprochó el haberme olvidado de sus sentimientos, por lo que se consideraba traicionado… y en alguna medida tenía razón, porque mientras acepté y elaboré a posteriori mi decisión definitiva, nunca pensé en mi tío y en nuestra relación…-

No obstante, recapacitando en el camino sobre eso, le dí seguridad respecto a mis sentimientos para con él… y para reafirmarlos, intenté desabrocharle la bragueta para regalarle una fellattio; pero ofuscado, detuvo la camioneta en la banquina, se apeó, se acercó a la puerta de mi lado, la abrió, me obligó a bajar, me subió el vestido por sobre mi cintura y sacando su pene extremadamente excitado, me tomó por la vagina estando yo de pie, apoyada sobre el lateral de la caja de la camioneta…, con mi pierna derecha levantada a la altura de su cintura y soportando las furiosas embestidas de su cálida y enrojecida poronga.-

De mas esta decir, que me hizo acabar casi enseguida y que casi de inmediato, lo sentí descargar una cuantiosa cantidad de semen en mi vulva…- Terminado ese acto, permanecimos unidos por nuestros sexos besándonos con frenesí y apasionamiento…-

Al rato nos separamos… y cuando yo me disponía a subir nuevamente al vehículo, Padrino me obligó a recostar mi torax sobre el asiento con los pies sobre el cesped, y volviendo a levantar mi vestido por sobre mi cintura, me apoya su pija en las puertas de mi ano y empuja con vehemencia tratando de introducírmelo…- Lo dejo hacer, intentando tomar sus testículos con mi mano, para facilitarle con un apretujamiento, la introducción…, pero casi antes que los alcanzara, siento su excitadísimo pene introducirse en mi cola, provocándome y provocándose tal dolor, que casi al unísono, lanzamos ambos una exclamación de sufrimiento.-

Padrino estaba tan ofuscado y caliente, que ni siquiera esperó a que mi esfinter se acostumbrara a sentirse invadido y comenzó a bombearme con tal urgencia y fuerza, que a pesar de mis incontrolables deseos de defecar y expulsar al invasor y de lo sinceramente doloroso que me era esa penetración que estaba padeciendo, me abandoné a sus deseos y lo secundé en la tarea, moviendo mi cola en círculos y disfrutando así del mejor coito anal gozado hasta ese momento con él, que era el único con quien lo hacía.-

Para cuando lo sentí eyacular, llenándome la cola de leche, yo ya había tenido 3 orgasmos muy intensos, pero estaba tan excitada, que no dejé de moverme, en circulos primero, de atrás hacia adelante y viceversa luego, hasta que logré que el pene de mi tío volviera a alcanzar su máxima erección y me secundara en mis ansias de mas y mas coito… y así, luego de mi enésimo orgasmo y de su tercera eyaculación en mi ano, exhaustos detuvimos nuestros movimientos y siguiendo unidos, nos recompusimos y recuperamos fuerzas, tras lo cual, tío se desprende de mi a pesar de mis protestas;(YO:- ¡No!; ¡no me la saques!, quiero seguir gozándola…¡ponemela!…¡ponemela de nuevo!…cojeme tío…seguí cojiendome…por favor…¡seguí!…).-

Él, me pone de frente, me obliga a sentarme en la camioneta y arrodillándose sobre el pasto al borde de la puerta, comienza a sorberme la concha con su boca y a buscar con su lengua en el interior de mi vagina, los restos líquidos de mis orgasmos, provocándome con eso, otros dos más, consecutivos, los que no desaprovecha y se apodera con su lengua de mis jugos, depositando parte de ellos entre mis labios, mientras los sellaba con su beso.-

Un rato largo después, durante el que estuvimos contemplando el cielo desde el interior de la camioneta, nos besamos enamorados y reanudamos la marcha hacia mi campo…, donde nos despedimos con un montón de besos apasionados y mi juramento de seguir siendo por siempre “su amante”.-

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